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Honda Madurez
Una vez más, Luis de Pablo acude al género del concierto con solista. Las dos obras representadas en este disco, el concierto para arpa y orquesta, Danzas secretas, de 2007, y Frondoso misterio, de 2002, un concierto para violonchelo y orquesta, grabados por el sello Claves para la Colección de Músicos Vascos, constituyen eslabones importantes en la larga cadena a la que pertenecen, en el catálogo del compositor, los tres conciertos para piano, el de violÃn, uno para guitarra, otro para saxofón (Une couleur) y otro para flauta (Figura en el mar). La excelencia de la mayor parte de estas piezas casi podrÃa llevar a pensar que el compositor habÃa tocado techo en este género, que, por otra parte, se inserta perfectamente en la tradición, pero el asombro no cesa ante la nueva entrega del músico, dos nuevos conciertos para el disco que fácilmente podrÃan encabezar una lista de obras de esta clase escritas en los últimos 60 años. Efectivamente, la inventiva de De Pablo se pone una vez más de manifiesto en estas dos partituras que rebosan honda madurez y que son de esa clase de obras que están pensadas para satisfacer a todo tipo de receptores, pues van más allá de la especulación y del simple enfrentamiento entre solistas y orquesta.
De Pablo convoca a Caplet (el maestro del arpa) y a Charles Ives. A los dos parece rendir homenaje en sendas obras que parecen, además, ir de la mano tanto en plasticidad sonora como en el sabio uso de unos materiales en constante movimiento, conservando el pulso de la armonÃa tradicional, pero trufado de juegos aportes modernos, como el inteligente empleo de la repetición (última sección de Danzas), el timbre exótico, protagonizado por los intrumentos de percusión, en clara alusión a la fuerte influencia que sobre el músico han ejercido siempre las músicas extraeuropeas y, finalmente, la obtención de momentos que parecen sólo reservados a aquellos que, como De Pablo, poseen ya un bagaje fuera de descusión: la parte central de Frondoso misterio revela, en su forma de música pura, una formidable asimilación de los aportes de un Olivier Messiaen, por la suave disposición de los timbres y el estatismo (emocionante suspensión del tiempo) de todo el conjunto.